La luz natural en la decoración

La iluminación es una gran olvidada y realmente tiene una grandísima importancia. 

La luz es la que permite que los objetos sean visibles, igual que los colores dependen de la luz, la tonalidad, la saturación, etc.

En este caso la luz natural es a lo que nos vamos a referir. 

La luz es emitida y reflejada por los objetos y por esta razón es tan importante la iluminación en la decoración, ya que define los espacios y es capaz de crear el ambiente que deseas debido a que junto con las sombras nos sitúa en el espacio y nos transmite sensaciones.

El sol es nuestro gran aliado en este caso y si tu sitio no tiene mucha luz natural aquí podrás conocer algunos “trucos” que te ayudarán a potenciar la poca luz de la que dispongas.

En primer lugar es importante conocer los dos tipos de medición de la luz, que son: La luz incidente (la que va directa al área de interés) y la luz reflejada (que mide la luz que refleja el área de interés). 

Dicho esto ya podemos empezar a conocer todo lo importante sobre la luz natural para una buena decoración.

“Saber utilizar bien la luz nos permite acometer el diseño de interiores con las sensaciones y las emociones que queremos transmitir” 

Malcom Innes 

CONTENIDO

 

  • La luz natural en la decoración
  •  La importancia del sol    
  •  Tipos de luz natural
      1. Luz directa
      2. Luz indirecta
      3. Luz difusa o mixta
      4. Luz cenital
  •  Cómo aprovechar al máximo la luz natural
  • Conclusión

 

La luz natural en la decoración

La luz natural es aquella que procede de las ventanas, balcones, claraboyas y tragaluces o incluso en algunos casos de las puertas.

El tipo de luz y la cantidad que se proyecta en un espacio ayuda a atenuar o aumentar la decoración de un lugar con todos los muebles y objetos que haya en ella, por ello es muy importante elegir bien el tipo de luz que se requiere en esa estancia, al igual que su distribución.

La esencia de la luz natural radica en que es cambiante y siempre distinta, ya que depende de si el día es soleado o nublado, también de la hora que sea e incluso de la estación del año en que nos encontremos, y por esta misma razón la luz natural no es suficiente para los interiores y deberá ser complementada con luz artificial.

Por lo general, los días de lluvia son más oscuros, y un día de verano no tiene las mismas horas de luz que uno de invierno, claro está.

Por la mañana la luz hará que los colores sean más potentes y alegres, por la tarde serán más apagados y bastante más relajantes ya que la tonalidad varía y se vuelve más oscura al atarceder. Ni que decir tiene que por la noche los colores serán prácticamente imperceptibles (sin luz artificial). de ahí el dicho “de noche todos los gatos son pardos”. 

La importancia del sol

Como ya he comentado antes el sol es super importante en nuestra vida, y en la iluminación de una estancia debemos tener siempre en cuenta su recorrido a lo largo del día, desde que amanece hasta su puesta, ya que en este proceso proyecta sobre los objetos una luz variable en cuanto a inclinación e intensidad se refiere, lo que nos lleva a percibir sensaciones completamente diferentes.

La orientación del espacio y la distribución de los puntos por los que pasa la luz son clave para una correcta ilumiación, aunque a esto se le debe sumar la situación geográfica en la que nos encontramos, un factor muy importante si vamos a elegir el tamaño de las ventanas, el material y la situación de nuestro espacio.

decoración-de-salones

El Feng Shui por ejemplo, que comenzó hace miles de años en China como una manera de crear lugares sagrados que tuvieran todo lo necesario para la paz del alma y la armonía del cuerpo y la mente, se basa en el cumplimiento de unas reglas básicas y muy prácticas que se aplican a la orientación, el diseño y la decoración del lugar en el que convivimos. 

La orientación del frente de una vivienda, edificio o habitación es uno de los elementos fundamentales para determinar que el Feng Shui de un sitio sea positivo o negativo, al igual que lo es el equilibrio en la energía cromática, es decir, de la combinación de colores, que mucho tiene que ver con lo que ya hemos comentado sobre la luz.

Que una técnica milenaria como el Feng shui hable sobre la importancia de estos factores es un punto a tener en cuenta, ya que no es algo basado en una moda o algo actual, sino que se ha demostrado a lo largo de miles de años, pero el Feng Shui es un tema bastante extenso del que hablaremos más adelante, ya que merece ser protagonista.

Volviendo al sol y la orientación de las cosas, la cantidad y el tipo de luz que penetra en un lugar depende de la orientación de la ventana o el espacio por donde pase. Si ese espacio está situado en dirección hacia el norte, entonces recibirán menor cantidad de luz, al contrario que la dirección sur, que no sólo son las que mayor cantidad de luz recibe, sino también la mejor. 

El este y el oeste son puntos en los que la luz se recibirá frontalmente horizontal a principios de la primavera y otoño y con una inclinación creciente al principio del verano.

También debemos tener en cuenta que el sol puede pasar de ser nuestro gran aliado a ser una pesadilla, debido a que puede producir manchas o estropear los materiales de nuestra decoración si su luz incide directamente sobre ellos, por eso en determinadas ocasiones una sencilla cortina de lino puede salvar nuestros objetos de perder su color porque filtra la luz del sol y no perjudica las vistas ni la luminosidad en la habitación.

En el caso de exteriores como una terraza, si queremos proteger una zona de la luz directa del sol, existen telas muy resistentes que permiten pasar algo de luz más difusa, pero si queremos mantener la decoración más natural un cañizo, brezo o algún tipo de celosía o estructura que se te ocurra, como unos tablones de madera o unas telas cruzadas es una gran opción, eso sí adecuándolo siempre al espacio y la decoración lo máximo posible.

Tipos de luz natural

Cada fuente de luz tiene una “temperatura” diferente. Con la luz de un día soleado los colores tienden a verse saturados. 

A temperatura nos referimos al grado de calidez de la luz proyectada, ¡no al calor que desprende!

La sombra por otro lado también afecta a los colores, ya que se hace más difícil distinguir los tonos, y en un día nublado se pierde saturación y color. 

Estos factores deben tenerse en cuenta para elegir la luz artificial adecuada para contrarrestar las carencias que puedas tener en tu espacio con una luz natural.

  • Luz directa: 

La iluminación natural más común viene de las ventanas y balcones, aunque existen otro tipo de aberturas que ya hemos mencionado anteriormente.

La luz directa es la que se dirige directamente a una zona y que aprovecha entre un 90 y 100% de la luz. 

Ayuda a que por ejemplo un hogar sea cómodo y relajante, también a percibir mejor los cambios de hora y como la luz natural es cambiante podremos disfrutar de las diferentes tonalidades que va creando. 

Es importante insistir en que este tipo de luz puede deteriorar los materiales de los muebles o la decoración textil si incide durante mucho tiempo en el mismo lugar y sobre todo en las horas más más fuertes del día.

  • Luz indirecta:

Es aquella luz que va dirigida generalmente al techo o la pared y afecta por refracción al lugar. Su luz es suave y sin sombras, denominada también luz de ambiente porque es muy agradable.

  • Luz difusa o mixta:

Es el tipo de luz que actúa filtrada, bien por medios naturales como lo son las nubes, o artificiales como unas cortinas. Este tipo de luz envía su flujo a toda la habitación pero de forma homogénea, sin incidir en un lugar más que en otro. 

Ayuda a crear ambientes agradables donde destacan sombras y matices pero es poco decorativa, ya que es muy neutra y no ensalza ningún punto en concreto.

Es de gran ayuda para resaltar la belleza de un ambiente en general con cambios de intensidades, colores y movimiento pero se recomienda complementarla con luz artificial.

ventanales
  • Luz cenital:

La luz cenital es aquella que se sitúa verticalmente sobre un objeto o detrás de él y hace que destaque sobre cualquier fondo definiendo sus contornos. 

Con este tipo de luz se debe tener cuidado por la reflexión, ya que un rayo de luz incide sobre un objeto y éste refleja parte de la luz que recibe. 

Hay dos tipos: la especular o dirigida, que se produce cuando la luz se proyecta sobre un objeto brillante como un espejo, y la difusa, la cual la luz incide sobre una superficie mate, y en este caso el reflejo será en todas direcciones creando una luz difusa sobre el espacio. 

Este tipo de luz es muy usada en espacios de trabajo como las cocinas que exigen una iluminación abundante, aunque siempre se corre el riesgo de que sea insuficiente y puede crear sombras algo molestas, con lo que también se recomienda complementarla con otro tipo de iluminación.

Cómo aprovechar al máximo la luz natural

Debemos tener siempre en cuenta que a los factores que ya hemos comentado anteriormente (ubicación geográfica, elementos estructurales, etc) se une la posibilidad de encontrarnos con barreras naturales o artificiales que disminuyan la luz, como lo pueden ser los árboles y los edificios entre otros muchos.

La iluminación de interior debe complementar la luz natural o sustituirla en caso de que sea insuficiente.

La intensidad es un factor muy importante en este caso, ya que hay que contar con que es diferente en cada estación del año, la climatología y la hora del día en la que nos encontremos.

“La intensidad es la cantidad de luz o de brillo que se percibe en lo iluminado”

Eli Sirlin

La luz natural se puede y se debe manipular en el interior para poder así optimizar su funcionalidad, esto se puede hacer mediante los muebles, colores y complementos muy importantes en este ámbito como por ejemplo las cortinas, ya que así se puede regular la entrada de luz.

Un gran ejemplo de la importancia de la luz natural es el dato que afirma que la productividad de los trabajadores aumenta si se encuentran en un lugar naturalmente iluminado y no bajo la luz de halógenos o flexos de mesa.

¿Sabías que? 

La intensidad y uniformidad de la luz que entra en un lugar es mayor en una ventana centrada en la pared que una a un lateral y más cercana a una pared. La que se encuentra más cerca de una pared produce un efecto contrario, ya que aumenta las zonas de sombra de la habitación. 

!Es más! Dos ventanas cerca de las esquinas iluminan menos que una sola en el centro.

Por supuesto que no deben obstaculizarse los pasos de luz o colocar plantas, macetas o árboles delante si lo que quieres es aportar más luz a tu interior.

En el caso de las ventanas altas o claraboyas la intensidad de la luz es menor, ya que una abertura cercana al techo transporta la luz hacia el fondo de la habitación y su luz será más homogénea. Así que se recomienda sólo para habitaciones con profundidad.

A continuación te desvelo unos cuantos trucos que te ayudarán a aportar más luz al sitio que prefieras, ya que son válidos para tu casa, para la oficina, y para cualquier lugar que se te ocurra. Si lo que buscas es luz, pon en marcha estas recomendaciones y…

¡Creerás que es Magia!

Si lo que quieres es dar más luminosidad a una habitación oscura...

Puedes en medida de lo posible eliminar la puerta si lleva a otra habitación más luminosa.

Si no quieres eliminarla otra opción es sustituirla por una acristalada o con un material traslúcido que proporcione privacidad sin impedir la entrada de luz, una puerta corredera o un biombo, de esta forma estarán separadas visualmente pero la luz aumentará la abertura entre ambos lados.

Los colores...

También influyen en la iluminación, ya que como todos sabemos los colores claros reflejan más la luz y por el contrario los oscuros la absorben, reflejando menos luz en la estancia.

Lo que normalmente no tenemos en cuenta son el suelo y el techo, y es que por lo general si la habitación es cuadrada y hay una ventana en una de las paredes, las cuatro reflejarán la luz que pase, pero en la que se encuentra la ventana es en la que se puede aplicar sin miedo una pintura de color más oscuro ya que es la que menos luz refleja.

Si lo que quieres es dar sensación de amplitud...

¡El techo es tu truco!, pintarlo de un color blanco o más claro que las paredes produce esa sensación, ya que los techos altos amplían visualmente la estancia. 

Al igual que pintar las ventanas y los marcos de las puertas del mismo color que las paredes o la ausencia de cortinas, pero es algo más arriesgado pensando en otros factores como la intimidad o el poder regular la cantidad de luz que entra como hemos dicho antes.

Las texturas y los materiales...

También tienen su importancia en el mundo luminoso, y es que la luz refleja las superficies y es absorbida o rechazada por ellas.

Y en este caso es lo mismo, los colores claros y brillantes refejan más la luz, por ejemplo un suelo brillante y claro, un mueble de madera clara, o un sillón de color neutro o blanco ayudarán bastante.

Cómo no, el cristal es nuestro material favorito si lo que queremos es reflejar la luz y además decorar, igual que el aluminio, la porcelana y el agua, que además produce reflejos relajantes y es un punto importante en el Feng Shui ya que, según dice “Donde falta el agua, no hay más que llamado a la muerte y a la pobreza”. 

Y es que esta técnica asegura que cuando el agua sigue su curso (en casa alguna pequeña fuente que haga mover el agua aunque sea en pequeñas cantidades), el Chi, que es la energía positiva, circula y fluye libremente y concentra e intensifica los efectos beneficiosos del Feng Shui.

Las plantas...

Sobre todo de interior con la hoja pequeña o los ramos de flores de tonos claros potencian la luminosidad de la estancia. 

Los marcos de los cuadros y los zócalos altos en tonos claros y los espejos son unos de los puntos a tener en cuenta como recurso visual para ganar luminosidad y amplitud. 

En el caso de los textiles...

Las cortinas que permiten mejor el paso de la luz natural son telas como gasa o el lino que son poco tupidas, de colores neutros y de tramas abiertas haciéndolas telas muy ligeras y visualmente agradables.

En cuanto a tapicerías, los estampados grandes oscurecen bastante el lugar, pero no es algo prohibido, de hecho suele dar mucha vida en la mayoría de los casos, sólo hay que buscar un estampado que vaya bien con la decoración, sea adecuado en cuanto tamaño y color se refiere y colocarlo en algún lugar especial sin emocionarnos demasiado porque sino el ambiente estará cargado y el efecto visual será el contrario al que deseamos.

Por supuesto, los muebles...

También influyen en la luminosidad de un lugar y es que sobre todo los grandes deben pegarse a la pared para no obstaculizar la entrada de luz dejando libres sobre todo ventanas y puertas.

Mejor en este caso utilizar muebles bajos de líneas sencillas que ayudan a la continuidad visual si lo que necesitas es luz en esa habitación y por supuesto, no sobrecargar el lugar, pero sobre todo en las zonas altas como las estanterías.

En conclusión

Debemos siempre tener en cuenta la iluminación para crear un espacio confortable y adecuado. 

¡Eso sí!

Es importante conocer las actividades que se van a realizar en ese lugar, porque de ese factor dependerá la luz artificial que necesitemos para complementar la natural y las decisiones que tomemos para conseguir el mejor resultado posible.

En definitiva, debes centrarte sobre todo en las aberturas al exterior de que dispones (ventanas, balcones, etc.), cómo entra la luz al lugar que cambiarás, los colores que elegirás para la decoración, teniendo presente que los colores claros reflejan más la luz (en suelos, techos, paredes y objetos). 

Los estampados grandes no favorecen nuestro objetivo, elegir textiles ligeros, materiales como el cristal y la porcelana entre otros, y también muy importante, despejar lo máximo posible los espacios dejando vía libre a la luz. 

¡Nuestra gran aliada!

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