Los beneficios de cambiar tu decoración

Únicamente voy a hacerte una pregunta que espero te respondas con toda sinceridad:

¿Cambiarías algo de la decoración de tu casa?

Si tu respuesta ha sido un rotundo, seguir leyendo te va a ayudar sin lugar a dudas.

Si tu respuesta ha sido un No, te doy mi más sincera enhorabuena porque vives en el lugar que realmente deseas y de esa forma eres más feliz en tu día a día.

Y es que esto es un hecho que muchos profesionales han admitido.

En psicología ha quedado demostrado que encontrarnos en un lugar confortable y que nos guste visualmente libera serotonina y otro tipo de sustancias químicas que benefician a nuestra salud.

CONTENIDO

 

  • ¿Qué es lo que más te gusta de tu casa?

  • Investiga tus opciones de cambio

  • ¿Cómo quieres sentirte en tu hogar?

  • Planea el cambio y actúa

  • Conclusión

 

La gran mayoría de nosotros vivimos en un lugar que no es totalmente de nuestro agrado.

Bien sea por un mueble que detestamos o por la decoración anticuada, ese lugar no cuadra con nosotros.

En realidad se suele pensar que cambiar la decoración de una casa conlleva una reforma, cambiar suelos, tirar paredes, muebles nuevos y eso sin contar con el gran desembolso de dinero que cuesta hacer todo eso.

¡Pues NO!

No podrías equivocarte más si es eso lo que tienes en mente. 

Échale un vistazo a Reforma tu casa sin hacer reforma y podrás ver con tus propios ojos que es cierto

Te sorprenderá descubrir lo sencillo que es cambiar el ambiente sin hacer un gran desembolso.

¿Qué es lo que más te gusta de tu casa?

¡Para un momento! Desconecta de todo y echa un vistazo general a tu casa. 

Siéntate en un ricón desde el que puedas verlo todo, mejor si es un lugar en el que nunca hayas parado.

Esos lugares que no tenemos en cuenta se llaman puntos fríos, y son los mejores sitios para descubrir la estancia desde otro punto de vista. 

Te animo a que realices esta práctica. Así descubrirás las partes que te encantan y las que detestas.

Incluso puedes probar a salir, cerrar la puerta y entrar como si fuera la primera vez que estás ahí.

Hacer esto ayuda a detectar una “primera impresión” fijándote en los aspectos más importantes para sacar conclusiones.

¡Hazlo, no te cortes!

Mantente un rato en ese rincón y visualiza cómo te gustaría que fuera, qué es lo que te hace falta y lo que sobra para que se convierta en el lugar de tus sueños.

Te sorprenderá el efecto que tiene detenerte un momento y ver las cosas desde otra perspectiva.

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Investiga tus opciones de cambio

Después de detectar todo aquello que no te gusta y también lo que sí, lo siguiente es buscar opciones.

Con buscar opciones me refiero a investigar todo lo que puede ayudarte a cambiar lo que no te gusta.

Hay un montón de sitios en los que puedes echar un vistazo. 

Existen muchos estilos de decoración y nuevas tendencias que se renuevan constantemente. 

Sin embargo, yo te recomiendo que no las sigas al pie de la letra. 

Los estilos de decoración juegan con unos colores, formas y materiales específicos que pueden no cuadrar a la perfección con tus gustos y personalidad.

Lo mismo pasa con las tendencias, que igual que en la moda pueden llevarse las transparencias, si a tí no te van, entonces no lo usas.

Es algo que además pasará, y la decoración está pensada para perdurar al menos un tiempo.

Si no termina de encajar con tu personalidad, estarás obligándote a convivir con ello.

¡Grave error!

Recuerda que tu hogar es tu templo y debes sentirte totalmente a corde con el espacio para que todo esté en orden en tu día a día.

¿Sabías que?

Se ha descubierto que si una persona se va a dormir y su último vistazo al lugar en el que está no le gusta o no le transmite buenas vibraciones, tiene más probabilidades de sufrir pesadillas.

Y es que no le damos demasiada importancia a esto, simplemente compramos cosas que nos gustan a nivel individual, es decir, sin pensar en la decoración como un conjunto.

Esto nos lleva a tener un jarrón de su padre y una mesa de su madre, y si das un vistazo general “no pega ni con cola”.

Soy consciente que es difícil dedicarle cierto tiempo a visualizar, investigar y planificar lo que puede venir mejor a nuestra decoración, pero es algo de lo que no te arrepentirás.

En muchas ocasiones sucede que puedes tener una pieza que te encanta y no quieres quitar aunque veas que no encaja con nada de su alrededor.

En este caso, puedes plantearte resaltar esa pieza colocándola en otro lugar y eliminando algunos accesorios que no tienen tanta importancia para tí.

Algunos truquillos para esto son cambiarlo de sitio, resaltarlo con un foco de luz, colocarlo en un pedestal improvisado (como única pieza en una mesa o una estantería), destacando su color o su forma, entre otras muchas opciones.

Ten siempre en cuenta que la decoración de tu casa tiene como objetivo crear sensaciones positivas y por supuesto hacerte sentir bien psicológicamente.

¿Cómo quieres sentirte en tu hogar?

Piensa en tu casa y dejando de lado su arquitectura, visualiza cómo te gustaría que fuera para que tu te pudieras sentir realmente a gusto en ella.

Cierra los ojos, respira hondo y visualiza cada rincón.

Las cosas que tienes ganas de cambiar y las que te encantan y no quitarías por nada del mundo.

Una vez hecho esto, piensa en cómo te gustaría sentirte cuando entres por la puerta después de un largo día de trabajo.

Quizás quieras sentir alegría, por lo que igual te convendría cambiar los colores a una gama más llamativa y accesorios de formas divertidas.

O lo que te gustaría es encontrarte en un espacio natural, por lo que te ayudaría poner alguna que otra planta y materiales como el ratán.

Alomejor lo tuyo es paz y tranquilidad y para esto es muy adecuado decorar con colores neutros, luces cálidas y pocos accesorios.

Hay un montón de opciones, sólo tienes que descubrir cuál es la que mejor va contigo.

Aunque debes tener en cuenta la época del año en la que nos encontramos.

Te explico esto

Según en la época del año en la que nos encontramos nos apetecen unos lugares u otros.

Si estamos en verano te llamarán la atención los colores potentes, que denotan alegría y luz.

Frescura es lo que buscamos en verano inconscientemente. 

Los lugares con vegetación son más buscados en esta época porque nos lleva a identificarlos con los parques, la playa, la montaña, la piscina… 

La luz natural en su máxima expresión nos hace sentir mejor en verano, tejidos frescos y ligeros y estampados grandes y coloridos.

En invierno sin embargo, buscamos una gama de color más oscura, buscamos calidez en lugar de la frescura del verano.

La luz que nos gusta en esta época es más cálida y acogedora y algunos accesorios como una buena manta de pelo o un paraguero en la entrada son las cosas que necesitamos para ser felices.

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Por esta razón no debemos dejarnos llevar por la decoración que sea tendencia en el momento y pensar en una decoración general y neutral, que valga tanto para invierno como para verano.

Siempre podemos cambiar algunas cosillas como los cojines, la alfombra o las cortinas de una temporada a otra para adecuarnos a la nueva estación.

Planea el cambio y actúa

Ya tienes toda la información para planificar tu proyecto y ahora sólo te falta ponerlo en marcha y hacerlo.

Pon a prueba tu creatividad y las ganas que tienes de cambiar tu hogar para sentirte mejor en él.

Ten en cuenta que gracias a un cambio en tu casa puedes experimentar una mayor personalidad de tu espacio y por tanto, esto hará que te sientas mejor ante una nueva situación.

La parte emocional y nuestra decoración está tremendamente relacionado.

Y es que cambiar de vez en cuando algún que otro elemento decorativo nos hace mantener la ilusión. 

Como cuando nos compramos una camisa nueva y estamos deseando ponérnosla.

Es una ilusión por nuestra propia casa, nos motiva porque lo vinculamos a una evolución en nuestra vida cotidiana.

Dejamos atrás lo antiguo y damos paso a la novedad, que a su vez nos levanta el ánimo y nos hará mejorar nuestra calidad de vida.

Por ello, como hemos visto antes, una vez hayas visualizado los cambios que quieres realizar, lo primero que debes hacer es eliminar aquello que no te aporta nada.

Si es necesario, deja el vacío durante unos días hasta que tengas claro lo que quieres poner en su lugar. 

¡No vayas a lo loco!

Investiga lo que hay en las tiendas y las tendencias del momento, para ello tenemos internet que es maravilloso para no perder mucho tiempo buscando.

Claro que si lo que quieres es hacer un cambio gastando lo mínimo posible hay otras muchas opciones.

Pero deberás sacar tu creatividad a relucir.

Se pueden juntar varios elementos para crear muebles o puedes colocar accesorios que tengan un gran peso visual y emocional. 

Como aquella piedra que te encontraste en el viaje a la playa o el trozo de madera que te llevaste a casa cuando fuiste a pasear a tu mascota. 

¡No se, échale imaginación!

Claro que si no tienes tiempo para la creatividad y prefieres hacer cambios pequeños sin apenas gastar pero sin calentarte mucho la cabeza, lo que puedes hacer es cambiar pequeñas cosas.

Esas cosas pueden ser:

  • Una lámpara que de personalidad
  • Una alfombra que delimite los espacios de tu estancia 
  • Los cojines del sofá o de la habitación (una gran opción para diferenciar las estaciones)
  • Centros de mesa o algo decorativo
  • Un jarrón mono con unas flores que puedas cambiar de vez en cuando
  • Un elemento decorativo grande que tome protagonismo
  • Las cortinas 

Claro que si deseas ir un pasito más allá puedes cambiar:

  • Papel pintado para dar más personalidad al sitio
  • Cambiar el color de las puertas 
  • Pintar las paredes
  • Pintar los muebles
  • Tapizar el sofá y las sillas
  • Cambiar el suelo (puedes poner lamas vinílicas sin tener que hacer obra)
  • Puedes pintar los azulejos de tu baño o tu cocina
  • Incluso pintar tu bañera

En conclusión

Es importantísimo sentirse bien en casa y es que es nuestro lugar de descanso.

Debemos darle la importancia que se merece ya que esto nos beneficiará en todos los sentidos, empezando por la salud.

La facilidad de convivir en un lugar bonito y ordenado no se puede comparar a vivir en un sitio triste y con todas nuestras cosas por ahí puestas en cualquier cajón.

Lo malo de esto es que tendemos a normalizar siuaciones que no nos gustan y no nos damos cuenta del desastre que esto supone. 

Si siempre has querido tener un hogar que te encante y al que estés deseando llegar, lo primero que debes hacer es estudiarlo desde un punto de vista desde el que nunca lo has hecho.

Colócate en ese rincón por el que nunca pasa nadie y observa la estancia.

Detecta las cosas que no te gustan nada y las que te encantan para resaltarlas.

Elimina las cosas que no van contigo y siendo fiel a tus gustos investiga y selecciona tus nuevas opciones.

Planifica los cambios, no lo hagas a lo loco y con mucho cariño renueva tu casa.

Este proceso te creará una ilusión que te motivará a hacerlo y la recordarás cada vez que llegues a casa y veas el resultado.

¡Sentirás un tremendo orgullo por tu obra maestra!

Y es que es curioso lo que estas sensaciones pueden influir en nosotros haciendo que nuestro estado de ánimo sea considerablemente mejor día a día.

Además tendrás una casa bonita sin haber gastado mucho dinero y con un poquito de tí.

¡Anímate al cambio!

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