Sofás

El sofá es la pieza clave de nuestro salón, es el lugar donde descansar después de un largo día, leer tu libro favorito, lugar de reuniones con amigos o donde te acomodas para ver una peli.

¡Es un imprescindible!

Y precisamente porque es un imprescindible, hay que escoger el que mejor se adapte a tus hábitos sin descuidar tu decoración.

CONTENIDO

 

  • Cómo saber si es cómodo
  • Elegir un sofá duradero
  • Materiales y texturas adecuadas
  • Protección y detalles
  • Conclusión

 

Cuando llega la hora de elegir sofá, es necesario hacerse ciertas preguntas para asegurarse de que acertamos tanto en comodidad como en diseño y funcionalidad.

¡Vamos al grano!

Resuelve tus dudas a la hora de comprar un sofá con las pautas que tienes a continuación.

Cómo saber si es cómodo

El sofá es el punto decorativo más importante del salón visualmente hablando.

Es el elemento que más protagonismo se lleva, quizás por su tamaño o por el lugar privilegiado que se le suele dar en la estancia.

Por eso es normal que a la hora de comprarlo te fijes más en el estilo decorativo y el diseño en particular.

Pero no puedes descuidar la comodidad y la proporción en tamaño respecto al de la habitación, pensando siempre en la totalidad de la decoración.

Y es que un sofá no tiene por qué ser cómodo sólo cuando te sientas en él, sino que la comodidad también se refiere al espacio que ocupa y la funcionalidad respecto a los demás muebles de la habitación.

¡Recuerda que es la pieza estrella del salón!

Y es que en realidad puedes decorar un salón como quieras, pero el sofá no puede faltar ya que identifica la zona de relajación y reunión, y condicionará el estilo que elijas.

Puedes elegir cualquier tipo de decoración, cualquier mueble, más grande o más pequeño, incluso puedes dejar el salón vacío.

¡Pero el sofá que no falte!

Se suele pasar bastante tiempo en esta zona de la casa, y como todas las demás estancias debe estar decorada a tu gusto.

No por ello se deben descuidar la comodidad y la funcionalidad del sofá, sino que puedes tenerlo todo con unos cuantos trucos de ergonomía para esta pieza tan importante.

En primer lugar, debes tener en cuenta la altura. Es crucial que al sentarte tengas las rodillas a la altura de la cadera, porque si quedan más altas, te costará un montón levantarte.

¡No querrás que el sofá te atrape!

Pero si tus rodillas quedan mas bajas que tu cadera, entonces será bastante incómodo ya que puede que los pies no alcancen el suelo.

Y para saber esto debes apoyar por completo tu espalda en el respaldo y probar que no te deslizas hacia abajo,

En esta postura es importante que la zona lumbar quede bien protegida y tu postura sea cómoda.

Al igual que el reposabrazos, que debe estar a la altura del codo, no mucho más alto pero sobre todo no mucho más bajo, aunque siempre hay un margen.

Y por último, un detalle a tener en cuenta es que no tenga ningún obstáculo en el asiento que te presione la zona interior de la rodilla al sentarte en él.

Y teniendo estas pautas, lo mejor que puedes hacer después es probarlo, acomodarte antes de comprarlo y descubrir que se adapta a tus gustos.

Aunque es importante también pensar que el sofá debe adaptarse a todos los miembros de la familia y el uso que se le vaya a dar.

Por ejemplo, si te gusta leer en el salón en lugar de en la cama debes adoptar la postura de lectura para probarlo.

Si simplemente lo usas para ver las pelis o series que te gustan debe ser lo suficientemente cómodo como para estar todo el rato sentado o tumbado sin problemas. 

Elegir un sofá duradero

Cuando compras un sofá, por lo general lo haces con la idea de que te dure para unos cuantos años.

Y por esa razón es importante elegir bien los materiales y la funcionalidad de la pieza que compres.

¡Un buen sofá!

Si hay algo que debes tener en cuenta es que el sofá es algo que debe durar muchos años, y es que para eso están pensados.

Por esa razón la calidad es importante, pero…

¿cómo saber que es de calidad?

Pues lo primero de todo es elegir un diseño que más tarde se utilizará como una guía para fabricarlo teniendo en cuenta el tamaño, las plazas que va a tener, el tapizado, etc.

Lo siguiente que debemos mirar es “el esqueleto” del sofá o la estructura interior, que es la parte más importante para garantizar la seguridad y la calidad de la pieza.

Un truquillo para saber si el sofá es de buena calidad es fijarte en que las patas formen parte de la estructura en una pieza en lugar de ir atornilladas. Ya que eso evitará que se muevan y por tanto aportará mayor seguridad.

Por lo general suelen estar compuestos por varias piezas de madera maciza, y estas se unen con grapas.

Luego, se suelen utilizar cinchas elásticas entrecruzadas para poder colocar los respaldos y muelles para los asientos.

Y por último se recubre toda la estructura con fieltro para proteger la zona y poder tapizarlo.

Un truco de toda la vida para conocer la resistencia y calidad de un sofá es levantarlo por una sola esquina delantera a una altura considerable, y si la otra punta delantera se levanta a la misma altura y no se queda más baja es que ese sofá te acocompañará durante mucho tiempo porque tiene calidad.

Después de todo este proceso viene el corte textil para tapizar el sofá (que debe ser muy preciso) y la costura, que debe ser resistente y de calidad, algo que se consigue reforzando la tela entretelándola.

Y para que puedas disfrutar por completo de tu sofá, hace falta colocar unos buenos cojines como respaldo y asiento para que sea lo más cómodo posible.

¡Así es como el protagonista de tu salón se fabrica!

De esta forma ya conoces todo lo que debes tener en cuenta para elegir un sofá resistente, de calidad y por supuesto cómodo.

Materiales y texturas adecuadas

En cuanto a los materiales y las texturas que se suelen utilizar, dependerán de las necesidades, costumbres y gustos que tengas.

La estructura puede ser de madera maciza, de acero o de aluminio, aunque la mayoría de las veces suele ser de madera.

Son materiales muy resistentes para aportar seguridad y calidad a la estructura del sofá. 

¡Tu sofá debe ser fuerte!

Y si nos centramos en la comodidad hay que decir que para gustos los colores, pero por lo general debe estar equilibrado y no ser ni muy blando ni muy duro.

Aunque el asiento debe ser más blandito que el respaldo para que puedas “aplatanarte” fácilmente y disfrutar.

Para que esto suceda, los cojines del asiento suelen estar rellenos de espuma viscoelástica o de poliuretano.

Estos materiales se caracterizan por ser duraderos y por deformarse un poco para adaptarse a la forma de tu cuerpo.

Los cojines del respaldo sin embargo pueden ser de pluma (que además es transpirable) o de espuma, la cual se recomienda cambiar con el paso de los años porque termina por aplastarse un poco.

¿Y la tela?

Pues el tapizado es la parte más importante en cuanto a decoración se refiere.

Además puedes elegir entre muchas opciones según las necesidades que tengas.

Tienes infinidad de combinaciones para hacer, pero yo te aconsejo que sea algo sencillo y fácil de apartar ya que al colocarse en la mesa de comedor, tendrás que quitarlo cada vez que vayas a comer.

Y es un verdadero incordio estar poniendo y quitando muchas piezas o elementos y volviéndolos a colocar.

Lo mismo pasa con la mesa del salón por ejemplo, si te sientas o te tumbas en el sofá y no puedes ver la televisión por el centro de mesa que has colocado, terminarás por cansarte.

  • El algodón:

aporta resistencia a la tapicería y mantiene la forma. Y en la parte decorativa da frescura y aporta naturalidad al ambiente.

Además un beneficio muy característico del algodón es que puede ser de cualquier color o tener cualquier estampado, lo que hace que sea muy adapatable a cualquier estilo decorativo.

  • La piel:

es otro clásico en la tapicería de los sofás, aunque para mi gusto no es el material más adecuado para una pieza a la que se le da tanto uso.

Si es cierto que resiste el paso del tiempo, pero en cierta manera es necesario estar pendiente de aportarle los cuidados que necesita y mimarla.

Desgastada la piel es una opción para decorar tu salón de forma personalizada, pero tienes que tener en cuenta que debe estar desgastada por igual en todos los lados.

Lo bueno es que tiene una fácil limpieza con un trapo húmedo y crema para hidratar la piel cada cierto tiempo.

  • La chenilla:

que es un tejido afelpado de fibras de seda y lana aporta suavidad al tacto y da sensación de acabado de terciopelo.

El tejido que mezcla fibras naturales y sintéticas tiene la virtud de arrugarse menos y ser más resistente.

  • Tecnología Aquaclean:

es un tratamiento para que el tejido quede impermeabilizado y así poder eliminar cualquier mancha con agua.

¿Con agua?

Pues sí, es un tratamiento revolucionario en cuanto a limpieza, consiguiendo así un mantenimiento muy sencillo y en poco tiempo.

Además de limpiarse fácilmente se caracteriza por tener una alta resistencia a las manchas ya sean de chocolate, barro, tinta, grasa o lo que sea.

Si quieres saber más sobre esta tecnología puedes pinchar aquí para saber cómo funciona.

Protección y detalles

Aunque ya hemos hablado de la tecnología aquaclean, si el sofá que eliges no tiene ese tejido debes saber que existen otras opciones para protegerlo.

Y es que la más conocida es ponerle una funda que te permita protegerlo por completo.

Lo bueno de esto es que puedes elegir el color y estampado que prefieras y cambiarlo según van pasando las estaciones para adecuarlo a tu decoración.

Por ejemplo en los meses de frío poner un color gris o tonos oscuros para que aporte calidez a la estancia, y en los de calor escoger un color más vivo o con algún estampado veraniego.

Lo malo es que el sofá quedará oculto por completo y no lucirá su diseño original.

Claro que también puedes utilizarlo durante un tiempo y cuando empiece a desgastarse el tejido optar por la opción de la funda.

Y si hablamos de la decoración del salón y del sofá una parte importantísima…  

¡son los cojines!

No deben acaparar todo el asiento ni ser demasiado grandes, pero tampoco quedarse escaso poniendo sólamente uno.

Y aunque no lo creas, juegan un papel fundamental en la comodidad de tu sofá, así que elígelos cómodos, si son de plumas mejor ya que de esa forma se adaptarán mejor a tu postura. 

Y otra cosa a tener en cuenta a la hora de elegir sofá es el espacio del que dispones en casa, porque hoy en día existen sofás que cuentan con un hueco debajo para que puedas usarlo como almacenaje.

De esta forma contribuirás al orden en casa y podrás dejar mantas, libros o cualquier cosa que no uses todo el rato pero que necesites tener a mano.

Algunos (aunque pocos) tienen también espacio de almacenaje en los brazos donde puedes guardar los mandos.

Otros permiten deslizar el asiento para mayor comodidad cuando lo estás utilizando, pero no ocupan tanto cuando no lo necesitas.

E incluso los hay con altavoces integrados para que puedas conectarlo a la tele y tengas un sonido envolvente.

En conclusión

Si tienes que cambiar el sofá o elegir uno para tu casa nueva, lo mejor es que tengas en cuenta la comodidad, la seguridad, calidad y también el diseño y decoración. 

¡Cómo no! 

El sofá es la pieza estrella del salón y por tanto el más llamativo y utilizado de todos los muebles que puede haber en la habitación.

La comodidad es imprescindible en un sofá y por eso hemos visto unos cuantos truquillos para saber si el que más te gusta de la tienda estará a la altura. 

La calidad va unida a la seguridad y es que la estructura del sofá es tan importante como el exterior ya que de eso depende lo duradero que sea.

Y es que debe ser fuerte, de ahí que hayamos visto los mejores materiales y tipos de tejidos para hacer la mejor elección.

Y por supuesto la decoración del sofá y los detalles a tener en cuenta como los cojines, el espacio de almacenamiento o las fundas para protegerlo.

¡sabiendo esto podrás elegir a la perfección el mejor sofá para tu salón!

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